San Isidro: Las puertas grandes en Las Ventas son blancas / por Antolín Castro

El madrileño ha abierto la puerta grande vestido de blanco y plata, mismo vestido que paseó en su anterior actuación del día 17. Significa que es espabilado y que se había dado cuenta de que ese era el color que cotiza al alza este año en Madrid.
San Isidro: Las puertas grandes en Las Ventas son blancas
Antolín Castro 
Opinión y Toros / Madrid, 28 Mayo 2022
Pero no crean que les han cambiado el color a las internas de madera o a las enrejadas externas, no.
Casualidad o no, las puertas grandes de Las Ventas, en esta feria, solo las atraviesan toreros que visten de blanco. Ya saben, entonces, los que todavía han de trenzar el paseíllo, en los días que quedan, qué terno han de vestir.
Lo cierto es que para poder hacerlo se necesita disponer de toros buenos y no de los que generan problemas, ya sea por su condición de mansos, descastados o inválidos. Con esos no es posible abrir ninguna puerta y con cuatro como los descritos han tenido que pechar Urdiales y Talavante. El resultado ha sido obvio, ambos maestros han podido mostrar solo aquello que les han permitido, poco desde luego, los bovinos que tuvieron enfrente.
Para el torero riojano esta feria pasará a la historia como la de la desesperación, de cuatro oponentes ninguno ha permitido mostrar la pureza de su toreo, y a nosotros solo nos ha quedado el regusto de algún lance o muletazo suelto que se pueden salvar de las insípidas embestidas que le han tocado sufrir. Por si fuera poco, se ha notado cierto público a la contra, sin saberse muy bien cuál ha sido su pecado, más allá de no tener suerte en los sorteos de las dos tardes.
Talavante tampoco puede hablar de suerte en su lote, peor con el inválido quinto, pero es cierto que en las tres tardes le hemos visto por debajo del Talavante que se marchó no hace tanto. No le ha sentado bien la parada. El comienzo de su primera faena prometía lo que después no llego a ser.
Aunque lo normal es cantar rápido y pronto el triunfo del sustituto de Emilio de Justo, Ángel Téllez, hemos preferido dejar lo mejor para el final, querido y sufrido lector de esta semana, qué menuda ha sido, a salvo la novillada del lunes.
El madrileño ha abierto la puerta grande vestido de blanco y plata, mismo vestido que paseó en su anterior actuación del día 17. Significa que es espabilado y que se había dado cuenta de que ese era el color que cotiza al alza este año en Madrid.
Claro que si hubiera tenido los toros de sus compañeros nada de lo hecho hubiera sido posible, pero en el mundo del toro el factor suerte es el mayor condicionante para que sucedan unas cosas u otras. Pero siendo eso verdad, lo cierto es que la disposición mostrada era inequívoca y con eso ya llevaba mucho ganado.
Después, con esos dos toros caídos por suerte en sus manos, algo había que torear y eso ha hecho. A destacar series con la derecha en su primero cuando el mejor pitón, a nuestro juicio, era el izquierdo. Debe ser que el uso de la mano zurda lo guardaba para el último, donde si han brotado naturales largos y ligados. Un cambio de mano le ha resultado bello de verdad.
En su contra podemos achacarle el uso de la espada en ambos, no es su fuerte a la vista de lo acontecido, pero ello no ha sido suficiente para que el público, entregadísimo, pudiera negarle los dos trofeos conseguidos en sus dos toros. Deja buen sabor de boca como para seguir abriéndose camino, pero no sabemos por qué, tenemos la sensación de que no va a ser el próximo sustituto de De Justo en la corrida de Beneficencia. Alguien menos necesitado que él se hará con el puesto. Al tiempo.
Esos dos toros, uno con el hierro de Victoriano del Río y el otro con el De Cortés, Enamorado II y Viajero, le han brindado a él la puerta grande blanca y a los aficionados el poder salirnos por un rato de las bueyadas descastadas que llevábamos padeciendo.
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