Queipo de Llano: inquina y desagradecimiento

PEDRO FERNÁNDEZ BARBADILLO

La ‘memoria’ izquierdista y el clericalismo católico quieren negar dos hechos irrefutables. Uno es la inmensa popularidad de Gonzalo Queipo de Llano en Sevilla, donde, aparte de su labor en la guerra, realizó numerosas obras de mejora y de caridad. Se puede comprobar en las fotos de las visitas del militar a la ciudad y de su entierro. Y el otro es el agradecimiento de la Hermandad de la Esperanza Macarena por haber salvado varias de las iglesias de Sevilla del fuego de los rojos y haber contribuido a la construcción de la basílica actual, que aprobó su nombramiento como hermano mayor honorario y su enterramiento en el templo. Transcurridos setenta años, la Hermandad (y el arzobispado) colabora sin reservas con la profanación de la tumba de su ilustre cofrade.

Y si asombra la inquina de la izquierda con quienes la derrotaron, descorazona el desagradecimiento de las instituciones que tanto deben a personas como Gonzalo Queipo de Llano, empezando por la supervivencia de sus miembros en los años 30.

Al menos Franco se portó con él mejor que los meapilas que están deseando tener la fiesta en paz… aunque el baile acabará como el rosario de la aurora. El paso siguiente de los ‘memorialistas’, será la eliminación dentro de las iglesias de las placas y cuadros en homenaje a los católicos martirizados por los socialistas y los comunistas. Y a continuación, los borrarán del calendario litúrgico. Ya están en ello. Y los clericales tragarán.

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