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02/28/2024

Palabra de torero: La noria de la vida

Estoy a tres meses de cumplir 60 años, he recorrido tres cuartos o más de mi vida.

En este corto y largo peregrinar de mi camino y destino de la vida he conocido casi más la cruz que la cara de la moneda y eso que no me puedo quejar de cómo hasta el momento me trató la vida porque cuando en ocasiones el camino de mi existencia parecía entrar en túneles oscuros sin salida un halo de luz aparecía como un ángel de la guarda que me guiaba a otras rutas donde volvía a recuperar algo de oxígeno para continuar.

He disfrutado el sabor de los aplausos y el silencio de la indiferencia. Supe lo que duele sentirte en algún momento fracasado, he sentido estar solo, aunque estuviera acompañado de quien o quienes me querían, he conocido el camino del éxito aunque no llegase a él, sé el valor que tiene el tener algún amigo de verdad, sé y valoro tenerte a ti (Marisol) me aliviaste heridas del alma cuando la vida me hirió y curaste y limpiaste alguna herida de mi cuerpo cuando aquel toro me corneó.

He conocido las pesetas que me gustaban más que el euro, en ocasiones me he sentido millonario con 20 euros y otras no le di importancia a 1000 porque a veces el dinero parecía ganarse fácil y otras costaba ganarlo. He visto mi nombre en carteles que luego dejé de ver. Conocí el abrazo de mentira y al amigo de verdad. Conocí habitaciones de hoteles llenas y pensiones de pueblo vacías. He dormido con el miedo y mis sábanas han amanecido empapadas de sudor  He conocido plazas llenas de público en la tarde y vacíos sus tendidos en la noche.

Creí en amigos que resultaron ser desconocidos y me presentaron a desconocidos que acabaron siendo amigos.

El mundo del toreo me ha enseñado tantas cosas, buenas y malas que solo tengo palabras de agradecimiento hacia él. He querido ser una paloma de las que transitaban por el ruedo de Madrid en las tardes de toros de verano cuando actuando pasaba miedo. He querido estar y a veces huir.

La vida es una continua enseñanza en el fondo creo que es pura psicología. Conozco la diferencia que hacen los hombres y la sociedad entre unos y otros. Según te ven, te tratan. La vida, la comparo como una noria, estás abajo, arriba, en el medio, pero por muy alto que te suba la noria de la vida en algún momento la noria baja y tienes que tocar el suelo.

No me siento ningún fracasado porque mi noria de la vida conoció muy poco las alturas, siempre rodó por el medio y eso me permitió poder ver mejor el horizonte; Ese horizonte donde uno tiene que saber cuál es tu sitio y si no lo sabes búscalo para no andar perdido por lugares donde es peligroso transitar.

El mundo del toro te lleva a conocer muchos lugares y personas, creo que casi siempre supe seleccionar a mis amistades. Amigos en la vida y más en el toro donde todo el mundo lucha por intereses muy comunes hay muy pocos, eso no es nada nuevo ni de ahora.

Siempre se dijo que el mejor amigo del torero es el toro porque a diferencia del ser humano siempre le ves venir, que gran verdad.

Es una contradicción que después de escribir la frase anterior ahora escriba que los mejores amigos de mi vida también los encontré en el mundo del toreo, pero es que es también verdad, el miedo que se pasa delante del toro une a las personas, crea vínculos afectivos, viajes compartidos, horas, días y años de entrenamientos, ilusiones, alegrías, fracasos, decepciones, mentiras y verdades, conversaciones, todo eso y más pertenece a la vida de los toreros y al mundo del toro donde está o al menos estaba lo mejor y lo peor de cada casa.

Personalmente tuve la suerte de encontrar buenos amigos aunque fuesen pocos, mantengo amigos de hace más de 35 años y aunque nos veamos poco porque cada uno construyó sus vidas, casi todos estamos retirados de la profesión y a veces los kilómetros de distancia nos separan, siempre que nos hemos necesitado hemos estado ahí.

Pero no todos son amigos eso ya lo sabemos, también he sentido el desaire y la indiferencia de algunos compañeros sobre todo en los momentos difíciles, recuerdo un día ya en mis últimos años que venía de caminar y cuando llegué a la plaza de toros donde entrenábamos había dos compañeros banderilleando al carretón, estaban ellos dos solos, acabaron de poner sus pares de banderillas, guardaron el carretón y no se dignaron en decirme si quería poner algún par, al rato se fueron, yo me quedé solo en la plaza, me sentí ignorado y como rechazado, a pesar de que ya estaba a punto de irme de la profesión me sentí un poco herido en mi orgullo, acto seguido cogí mi capote y me hice unas fotos muy bonitas y toreras en el callejón de la plaza, hay momentos que te pueden afectar, tocar, pero nunca hundir.

De esos dos compañeros que me hicieron aquel feo, ya solo queda uno en activo en la profesión, por cierto también ya se está haciendo mayor y aunque le deseo que tenga suerte, también le deseo que algún día sienta lo que él y su compañero me hicieron sentir a mí, nunca se le debe de hacer un desprecio a un compañero aunque esté ya en sus últimas horas de vuelo porque algún día tú también dejarás de volar.

Julián Maestro, torero

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