Pablo Laso, el corazón de un león / por Juan Manuel Rodríguez

«…Su corazón de león dijo basta hace un mes, él piensa que las heridas están restañadas y el Real Madrid no está seguro del todo. Nada más. Suerte para Pablo, uno de los tres mejores entrenadores de la sección de baloncesto del club. Suerte y gracias. Y gracias también a quienes desde la dura responsabilidad, entre el corazón y la cabeza han elegido la cabeza pensando en el corazón, el corazón de un león…»
El corazón de un león
Si hoy, amigo lector, ha sufrido usted un problema coronario entre las doce del mediodía y las siete u ocho de la tarde, no le arriendo la ganancia porque a esas horas absolutamente todos los cardiólogos de España estaban en Twitter. Ríase usted del doctor Brugada o trónchese usted del director de investigación del Centro Nacional de Investigaciones cardiovasculares porque no hay nada mejor que la sabiduría popular de las redes sociales, los expertos del chauchau, eminencias en activadores del plasminógeno tisular, agujeros ovales persistentes, angioplastias, bloqueos cardíacos y cirugías de cox han regalado su sapiencia y además lo han hecho gratis, como Echeminga Dominga cuando se pone. Y todo a raíz del affaire Pablo Laso, que ahora comentaré.

Y si usted no ha tenido gracias a Dios un susto cardíaco, de lo cual me alegro profundamente, pero sí ha experimentado una duda existencial o ética, tres cuartos de lo mismo porque, y además de la sabiduría médica, estas eminencias de la cardiología ponían un tuit, se quitaban la bata blanca y por el mismo precio escribían otro sobre el derecho a decidir, la oportunidad, el merecimiento o la toma de decisiones. Lo que más he leído hoy es el «yo creía que Laso se había ganado el derecho a decidir si seguía o no», como si a Pablo no le hubiera dado un infarto hace menos de un mes; claro que Laso se había ganado con su trabajo el derecho a decidir si seguía o no, de hecho tenía un año más de contrato así que realmente no había demasiado sobre lo que decidir, pero ese ataque al corazón lo cambió todo. También he visto danzar por Twitter a los especialistas en las formas: «las formas no han sido las más adecuadas».

Vamos a ver: si el Real Madrid se reúne la semana pasada con Laso y le dice que cuenta con él pero que, de momento, el equipo lo va a dirigir Chus Mateo pero Pablo, que tiene un informe médico según el cual puede seguir trabajando, no quiere dar un paso momentáneo al lado, ¿qué se hace? ¿Se hace lo que dice Laso o se hace lo que dice el máximo responsable de la sección, o sea el club? ¿Y qué malas formas son esas? Tal y como yo lo veo, al entrenador de baloncesto del Real Madrid que más títulos ha ganado a lo largo de toda su historia tan sólo por detrás de Pedro Ferrándiz, y si es por los merecimientos cosechados, sólo hay una forma correcta de pedirle que se aparte hasta que su situación médica se consolide y esta forma es no pidiéndoselo, o lo que es lo mismo haciendo lo que él quiere hacer. Pero aquí topamos con un pequeño problema y es que Laso tiene una opinión y Juan Carlos Sánchez, o sea el Real Madrid, tiene otra. Ya me dirán los catedráticos en protocolo qué forma elegante hay de pedirle a alguien que ha conseguido veintidós títulos como entrenador que no siga de momento salvo no pidiéndoselo. Pero, con sus errores y con sus aciertos, si algo ha demostrado el Real Madrid de Florentino Pérez es que es un club responsable, lo es en lo económico, en lo social, en lo deportivo y, a la vista está, también en lo médico. Yo creo que lo que hoy ha hecho el club blanco es proteger a Pablo Laso, y ahora ya está en su responsabilidad dirigir mañana mismo a otro club o no hacerlo pero desafortunadamente ese equipo no será el Real Madrid, y digo desafortunadamente porque yo creo que Laso es el mejor entrenador que podría tener el vigente campeón de Liga, no hay otro igual.

¿Sabían en el Real Madrid que una decisión así iba a provocar un alud de críticas y que todas esas críticas iban a volcarse en una única dirección? Por supuesto que lo sabía, estaba descontado que eso iba a suceder así. De modo que las patadas que no han podido darle a Florentino puesto que el equipo de fútbol ha ganado Champions y Liga, el de baloncesto se ha proclamado campeón de Liga y la situación económica es boyante, se las van a dar porque el club piensa que supone un riesgo para la salud de Pablo Laso que éste siga entrenando inmediatamente al equipo. Que eso iba a ser así, por cierto, tampoco cotizaba en bolsa. El Real Madrid ha tomado su decisión y Pablo Laso ha adoptado la suya. A la vista está que son opiniones y decisiones encontradas pero una empresa responsable, y el club blanco lo es, está obligada a velar por la salud de sus trabajadores. Seguro que el corazón de Pablo Laso lo va a aguantar todo, no me cabe la menor duda, pero al Real Madrid le preocupaba la ínfima posibilidad de que eso no fuera así. Tampoco cotizaba en la bolsa de la insidia el que se sacaran ahora a relucir desavenencias entre Juan Carlos Sánchez y Pablo Laso, de ahí a decir que a JCS le habría interesado más que el Real Madrid hubiera perdido la Liga sólo hay un paso. Pero eso también se daba por descontado.

Decía Luis de Góngora lo siguiente: «El mayor fiscal de mis obras soy yo». El mayor fiscal del Real Madrid es el propio Real Madrid, no son necesarios fiscales amateur. Por supuesto que Pablo Laso se había merecido continuar, su trabajo ha sido extraordinario, sensacional, no tiene parangón, pero se había merecido seguir en las condiciones que marca el club, que está por encima de todos, también de Florentino Pérez. No ha habido malas formas sino desacuerdo y, al final, un periodista, en este caso Jorge Calabrés, que se ha enterado y la información se ha publicado en todos los sitios. 

No hubo malas formas con Cristiano, lo que pasó es que Cristiano tenía una opinión y el club tenía otra. No hubo malas formas con Ramos, sucedió que Sergio opinaba unas cosas y el Madrid otras distintas. Ahora se repite con Pablo Laso. Su corazón de león dijo basta hace un mes, él piensa que las heridas están restañadas y el Real Madrid no está seguro del todo. Nada más. Suerte para Pablo, uno de los tres mejores entrenadores de la sección de baloncesto del club. Suerte y gracias. Y gracias también a quienes desde la dura responsabilidad, entre el corazón y la cabeza han elegido la cabeza pensando en el corazón, el corazón de un león.

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