Lo cuenta Pla Ventura: Gustos diversos

La fiesta de los toros, heterogénea como ella misma alberga todo tipo de gentes, bien sean aficionados puristas, gentes del clavel, espectadores de paso y todo bicho viviente que quiera asistir a nuestro inigualable espectáculo puesto que, de su diversidad nace su propia magia. Es una fiesta para todos en la que tiene cabida cualquier torero y, a su vez, todo tipo de personas que quieran pasar por taquilla, bien para emocionarse o para divertirse que, de todo tenemos en este espectáculo inenarrable.

Es cierto que, cualquiera, situado en la posición del auténtico aficionado le cuesta mucho creer que, toreros como El Fandi, por citar un ejemplo heterodoxo, sea uno de los diestros que más ha toreado en los últimos veinte años que lleva en calidad de matador de toros. De igual modo, hasta resulta sorprendente que López Simón le haya dado cinco vueltas a España en calidad de figura del toreo. He puesto dos ejemplos muy válidos para que todo el mundo comprenda que, en el toreo cabe todo el mundo, siempre y cuando los demás lo decidan porque uno mismo como torero, no decide nada. Eso sí, si los empresarios quieren, hasta el más vulgar de los toreros lo pasean por todas las ferias de España, Francia y América.

Los gustos de los aficionados, si así queremos englobar a todos los que acuden a una plaza de toros son distintos, más bien yo diría que dispares. He visto a gentes enloquecerse con las banderillas de El Fandi, por ende, en la calidad de sus piernas que ya las quisiéramos para nosotros. ¿Cabe dislate mayor? Pues está en todas las ferias y pueblos de España. Lo dicho evidencia que, además de gustos dispares, hay gente para todo. Luego, claro, si entramos entre bastidores podemos comprender muchas cosas respecto a El Fandi, es un torero de tirón para el populacho, -tirón si de mil personas hablamos- los empresarios le pagan poquito dinero y, a su manera, es capaz de divertir. El problema lo tenemos nosotros, los que acudimos a los toros para emocionarnos porque, los aficionados al más bello arte del toreo, para entretenernos nos vamos al circo y acabamos antes.

Fijémonos que dentro de todos los males, lo dicho siempre es bueno para la fiesta, sencillamente porque aunque sea por la vía heterodoxa logramos que la gente acuda a los recintos taurinos, el éxito ya es grande, mucho más tal y como está el toreo ahora mismo. En el toreo todo se vende, como en botica. Y preguntaba el otro, ¿eso es bueno o malo? Yo diría que ni lo uno ni lo otro, es cuestión de paladares que, los hay desde muy refinados hasta lo que se comen lo primero que encuentran en cualquier esquina por aquello de que lo anuncian en televisión. Por cierto, ¿todo lo que se anuncia en televisión es bueno? Por supuesto que no, pero la gente sostiene aquello de que, como lo ha visto en la tele debe ser bueno. En realidad, lo que se anuncia o promociona por la tele no deja de ser una farsa que, contaba por millones de veces se convierte en algo imprescindible en nuestras vidas, Coca-Cola es el ejemplo.

Bien es cierto que, en los toros, además de la promoción que se pueda hacer de tal o cual torero, son los empresarios los que tienen la última palabra, los que deciden, los que echan la moneda al aire para ver si sale cara o cruz y, respecto a los toreros, si sale cruz, se ha jodido el invento. Ellos, como empresarios no son  puristas de nada, les basta les sobra que el torero adquiera un nombrecito, que sea sumiso ante sus jefes que lo demás lo ponen ellos. Oiga, siendo así, ¿el torero no decide nada? ¡Absolutamente nada! Con los dedos de una mano me sobran extremidades para contar los toreros que deciden por ellos mismos. Al margen de miles de baladronadas que tienen que sufrir los toreros, en calidad de aficionado, me basta y me sobra para, tras lo dicho, dejar muy claro que en esta fiesta tiene cabida todo el mundo, pero la cuestión no es de ahora mismo, lo dicho ha sucedido toda la vida de Dios, de ahí emana la generosidad de esta bella fiesta.

Si de gustos diversos hablamos, nosotros nos quedamos con el bello arte del toreo que, como nos muestra la imagen, Curro Díaz es un artífice de la creatividad taurina.

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