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02/25/2024

Lo cuenta Pla Ventura: Cabral, versión Puig

Hoy escribo consternado ante la pérdida de lo que ha supuesto la muerte de Francisco Puig Alarcón, un artista del retrato sobre lienzos de muchos personajes a lo largo de su existencia. Paco Puig, como le conocíamos todos los que le amábamos nos ha dejado una obra inmaculada, digamos que, gracias a su arte Puig vivirá eternamente porque nos ha dejado un legado impresionante.

Hablamos de un alicantino ilustre que vivió por y para el arte, faceta a la que consagró su vida por completo. Paco Puig era, por antonomasia, un artista anónimo; digamos que, por su carácter humilde nunca presumió de nada, teniendo motivos para ello puesto que su arte así lo demandaba. Cada vez que visitaba su estudio me venía a la mente el genial Antonio López, aquel artista de Tomelloso, tío del genio actual del mismo nombre que, jamás vendió un cuadro suyo porque sostenía que, sus obras eran como hijos aduciendo aquello de que nadie vendería un hijo por mucho dinero que le ofrecieran.

Sospecho que la vida de Paco Puig se desarrolló del modo del que hablo. Es cierto que, este artista tenía otros menesteres que, sin lugar a dudas le saciaban ante todo aquello que necesitara pero, lo que se dice su obra, su arte, jamás nadie le puso precio. Es más, Puig, trabajaba, pintaba, a impulsos de su corazón hasta el punto de que, en cierta ocasión me cupo el honor de regalarle un libro de Facundo Cabral y, a los pocos días me pidió que fuera a visitarle porque me había hecho una obra para el recuerdo. Se trataba, nada más y nada menos del cuadro en el que inmortalizó a Facundo Cabral, el que fuera aquel astro argentino que tanto le conmovió.

Hoy tengo la fortuna de evocar la figura de Paco Puig, de explicar lo que ha sido su vida y, como prueba de su grandeza, publicar el retrato sublime que me hizo para el maestro Facundo Cabral al que, en su momento le mandé una copia y quedó fascinado. Es cierto que, en la foto no se aprecia toda la grandeza que brotó de los pinceles y el corazón de Paco Puig pero, el original es un monumento al arte en su más viva expresión. Lo veo a diario y, algunos años después de que nuestro artista lo pintara, me sigue emocionando tanto como el primer día.

Como pasa siempre con los grandes artistas que, como nos sucederá a todos, un día marcharemos para siempre pero, eso no deja de ser un axioma puesto que, todo aquel que ha dejado una obra al mundo no muere jamás y, es el caso de Paco Puig que, como digo, además del retrato de Facundo Cabral ha dejado una obra memorable.

El arte nos viene a certificar muchas cosas importantísimas, entre ellas que, todo aquel que lo practica y se lo muestra al mundo, vive eternamente y, tanto Cabral como Puig son dos referentes de lo que explico. Asesinaron a Cabral aquel fatídico día del 2011 pero, su asesino no logró que desapareciera su obra la que, como sigue siendo habitual, a diario es recordada en cualquier parte del mundo. De Paco Puig podemos decirlo mismo; murió como lo haremos todos, pero ahí ha dejado su función y, como en el caso del retrato que mostramos de Facundo Cabral, Puig, a lo largo de su vida regaló cientos de obras que, todas, sin distinción forma parte de su legado eterno.

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