La fiesta como es / por Pla Ventura

«…Lo analiza uno en su interior y está clarísimo; nada podemos hacer contra el poder establecido y son ellos los que manejan los hilos de todo el entramado taurino y, nosotros, como aficionados, solo nos cabe la paciencia franciscana de ir rezando para que vez en cuando salga un toro bravo y encastado y se tropiece con un diestro como Morante, eso sí, sin desdeñar lo que hizo El Juli en su segundo enemigo en su primera tarde en Madrid…»
 La fiesta como es
Pla Ventura
Toros de Lidia /16 mayo, 2022
La fiesta de los toros, como la vida misma, es como es y no podemos cambiarla a nuestro gusto, o la aceptamos o morimos de la desesperación. Lo analiza uno en su interior y está clarísimo; nada podemos hacer contra el poder establecido y son ellos los que manejan los hilos de todo el entramado taurino y, nosotros, como aficionados, solo nos cabe la paciencia franciscana de ir rezando para que vez en cuando salga un toro bravo y encastado y se tropiece con un diestro como Morante, eso sí, sin desdeñar lo que hizo El Juli en su segundo enemigo en su primera tarde en Madrid.
Estamos en plena vorágine de San Isidro y, eso, en el peor de los casos, nos tiene esperanzados. Sí, porque es la única plaza en el mundo donde podemos ver algo digno de mención que, para colmo, hasta se instale en nuestro corazón por mucho tiempo. Lo demás todo son milagros que, como dije miles de veces, suceden cada mil años, como ejemplo, ese toro de Domingo Hernández, el último que lidiara Morante en Sevilla que, para sorpresa del diestro y admiración nuestra, salió bravísimo y, lo que es mejor encastado a más no poder, de ahí nació la grandeza y la emoción del toreo.
Avanza la temporada y siguen apareciendo carteles de ferias, entre ellas y como más significativa del Levante español y en el mes de junio, la de Hogueras en Alicante. Así, a priori, parece una feria de un relumbrón a tener en cuenta; es más, muchos aficionados pasarán por taquilla ante el anuncio de los nombres que allí se congregan pero, eso mismo pensábamos el año pasado y dicha feria resultó un fracaso sin precedentes por muchas orejas que se concedieran. Para que la hecatombe sea insalvable, vemos anunciado los toros de Juan Pedro, un motivo más que suficiente para huir de forma despavorida porque, para nuestra desdicha, nos acordamos del año pasado y la desazón nos invade por completo. Una feria tan corta y que repitan Morante y Manzanares me parece un desacierto sin precedentes. En su caso, es lógico que lo hagan porque lo que se dice riesgo asumirán muy poco. Digamos que un plato apetecible serían los toros de Ricardo Gallardo pero hay que tragase a Ferrera, Perera y al enterrador y, eso ya es mucho pedir.
Lo de Morante es digno de estudio, un torero capaz de lo más grande y, a su vez, autor y protagonista de las parodias más ridículas que se dan cita en las plazas de toros. Recordemos que, el de La Puebla, en su primera tarde en Madrid, con los toros de la Quinta, sin tener ese toro de opciones para el éxito, estuvo hecho un tío con toda la barba, lo que certifica que puede con todo pero, amigo, le gusta mucho la fanfarria de la sangre Domecq en la que, sabedor de que rara vez le embestirá un toro, se apunta a dicha ganadería con una simpleza inusitada. ¿Cómo es posible que este hombre se desdoble de su personalidad con esta facilidad? Tremendo lo que digo, pero muy cierto.
Insisto que, en los toros difícilmente nada será como soñamos los que presumimos de aficionados. Eso sí, las dos opciones que tenemos esas no nos la quita nadie; ir o quedarnos en casa, esa será nuestra decisión en todas aquellas ferias que tengamos a mano. Pese a todo, nos quedamos con la televisión que, mal que mal, en el peor de los casos, con las imágenes podemos discernir sin que nadie nos cuente la milonga que a ellos les plazca. Gracias a este medio, en lo que llevamos de temporada no hemos emocionado con varios toros de lujo y, eso sí, con toreros de ley, de una pieza, caso de Emilio de Justo con aquel toro de Pallarés que le hirió, con el de Morante en Sevilla, con el de El Juli en Madrid, eso sí, sin olvidarnos de la forma tan gallarda en que se jugó la vida Javier Cortés frente a un toro encastadísimo de El Pilar, así como la torería en la que en el día de ayer Curro Díaz demostró una vez más en Madrid, incluso cortando una oreja. Y, como digo, queda mucha feria y a no dudar, como quiera que se trata de Madrid, con toda seguridad que alguna que otra sorpresa nos esperará a lo largo del ciclo, algo que celebraremos con alegría desmedida.
Si lo analizamos, todo lo dicho apenas son gotitas de emoción en ese mar de toros descastados, incluso con eso animales que muchas figuras del toreo les han cortado las orejas en Sevilla y, ¿ahora qué? Recuerda alguien a Tomás Rufo, el que llevan entre algodones. Roya Rey pasó como un ciclón por Sevilla pero, sus faenas no quedarán en los anales de la historia. Se trata como digo, de ver un toro encastado frente a un torero capaz, o un burro adormilado ante un torero que le endilga pases por doquier. Ejemplo: vamos que lo expliqué con rotundidad, donde me fascinó El Juli en Madrid fue en su segundo toro en que se jugó la vida sin trampa ni cartón puesto que, en su primero acompasó las dulces embestidas del animal y le dieron una oreja pero, reitero, ese gran Juli que todos queremos, apareció frente al quinto de la tarde que, sabedor de que se estaba jugando la vida no le importó lo más mínimo ante el tremendo esfuerzo que hizo.
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