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02/25/2024

Gánatelo en el campo / por: Hank


«..El nuevo Football is for the fans tiene tan poco sentido como lo tuvo en su día dicho eslogan. Si la cosa va de ganar en el campo, el club con más autoridad en la materia es precisamente el principal impulsor de la Superliga, así que, por favor o por vergüenza, no traten de enseñarle a su padre cómo se hacen los hijos. Precisamente el modelo de la Superliga impulsa de una manera óptima el ganárselo en el campo..»

Gánatelo en el campo
Escrito por: Hank 
La Galerna/22 diciembre, 2023
La victoria en los tribunales de los impulsores de la Superliga ha generado que, curiosamente, nadie hable de lo verdaderamente trascendental. La UEFA y la FIFA, que no tienen derecho a monopolizar el fútbol, llevan tiempo llevando a cabo un abuso de poder ilegal. Seguramente en otro contexto esto habría supuesto un escándalo que habría soliviantado a las masas, ya saben, la historia de los grandes oprimiendo injustamente a los pequeños que tanto gusta narrar. Sin embargo, la sociedad ha encontrado rápidamente otro saco de boxeo al que golpear y de esa manera satisfacer sus falsos ideales de justicia social. La Superliga es el gigante que viene a oprimir a los clubes pequeños, y “Gánatelo en el campo” el lema elegido para llevar a cabo un ejercicio de hipocresía sin precedentes en la historia.

El nuevo Football is for the fans tiene tan poco sentido como lo tuvo en su día dicho eslogan. Si la cosa va de ganar en el campo, el club con más autoridad en la materia es precisamente el principal impulsor de la Superliga, así que, por favor o por vergüenza, no traten de enseñarle a su padre cómo se hacen los hijos. Precisamente el modelo de la Superliga impulsa de una manera óptima el ganárselo en el campo. Tanto en el de juego como en el de las oficinas de los clubes. Como explicó ayer el CEO de A22, Bernd Reichart, el actual modelo permite a los clubes modestos que realizan una buena temporada cumplir el sueño de jugar competición europea, pero no asentarse en la élite. Un equipo modesto que alcance la liguilla de grupos de Champions o Europa League seguramente jugará seis partidos y se volverá a casa con el único consuelo de haber jugado dos partidos contra un gigante o histórico europeo. Dos, si lo quiere así el sorteo.

A PESAR DE QUE EL NUEVO FORMATO HA SIDO EXPLICADO POR ACTIVA Y POR PASIVA, LA (ENORME) OPOSICIÓN QUE HA ENCONTRADO LA SUPERLIGA SIGUE EMPEÑADA EN MENTIR IMPÚDICAMENTE Y CONSIDERAR A ESTA COMPETICIÓN COMO CERRADA Y ELITISTA, AFERRANDO ESE PATÉTICO ESLOGAN DE “GANÁTELO EN EL CAMPO” COMO ESTANDARTE DE LA MORALIDAD

El modelo de la Superliga, en cambio, favorece que un club que realiza una buena temporada tenga un mayor recorrido en la nueva competición europea, reciba una mayor inyección económica y, si la gestiona bien, pueda seguir asentándose en un escalón europeo más alto pese a que su rendimiento en la liga doméstica pueda decaer un poco. Precisamente en España hay clubes como la Real Sociedad, el Villarreal o el Sevilla que han demostrado ser capaces de operar muy bien (con menos recursos que otros) y realizar proyectos muy interesantes que acaban siendo a corto plazo porque los grandes se acaban llevando a sus jugadores. Este tipo de clubes se han apresurado a posicionarse en contra sin darse cuenta de lo mucho que les conviene este modelo. No dudo que lo hayan hecho por esos intereses o cadenas de favores que ya conocemos todos en la liga española, pero espero que al menos se presten a escuchar la llamada de Reichart y actúen con la responsabilidad que esta nueva situación requiere.

A pesar de que el nuevo formato ha sido explicado por activa y por pasiva, la (enorme) oposición que ha encontrado la Superliga sigue empeñada en mentir impúdicamente y considerar a esta competición como cerrada y elitista, aferrando ese patético eslogan de “Ganátelo en el campo” como estandarte de la moralidad. La mayoría de los equipos que lo esgrimen precisamente en el campo han ganado entre poco y nada, pero dado el arrebato de «ética» que les ha entrado a todos, especialmente en España, entiendo que los clubes ahora solicitarán que se realice un estudio de cuántos espectadores atrae cada equipo y, de ahora en adelante, el reparto televisivo se haga con arreglo a dichos porcentajes. Ganemos lo que ganamos en el campo.

Precisamente vamos a ver algunos de los ejemplos que se han agarrado al “Ganátelo en el campo” para comprobar el nivel de hipocresía y desvergüenza que visten los clubes.

Cádiz: el mismo equipo que, con la inestimable ayuda de la prensa “madridista”, pasó de ronda en Copa, precisamente ante el Real Madrid, en los despachos denunciando alineación indebida. Aquel día no quiso ganarlo en el campo.

Andorra: equipo cuyo propietario, Gerard Piqué compró una plaza en Segunda B, saltándose una categoría. El chiste se cuenta solo.

Valencia: equipo que se salvó el año pasado de descender a segunda división en circunstancias anómalas, esas que sólo se dan en la liga española y que acabaron relegando al Espanyol a la categoría de plata. Equipo el valenciano, por cierto, propiedad de un inversor multimillonario que hace tiempo se aburrió de ellos, pero que cuando les compró, entusiasmó al valencianismo con la posibilidad de nuevos ingresos que, no hace falta decirlo, no se habían ganado en el campo.

Alavés: nuestro rival de esta jornada es también otro de los clubes con mayor hipocresía ya que, al igual que el Bayern de Munich, se opone frontalmente a la Superliga, pero no ve incompatibilidad en que su equipo de baloncesto dispute la Euroliga, competición con un formato mucho más cerrado y elitista que la Superliga.

Fuera de España también ha habido ataques desmesurados contra la Superliga y unas muestras de hipocresía que no se han quedados demasiado atrás. Desde un Ceferin, que debería estar algo más preocupado, burlándose de una competición que dice que dispondrá de únicamente dos equipos a un Nasser al Khelaifi que recrimina a Florentino que aparezca en un vídeo institucional con todas sus Champions detrás. A Nasser hay que recordarle, primero quién es el Real Madrid, y segundo que él también apareció en su declaración con todas las Champions de su equipo detrás. Quizás cuando gane alguna pueda ir dando lecciones de lo que se puede o no hacer con ellas.

En cuanto a la Premier League, la ironía también hace acto de presencia al mostrarse tan airados ante la falta de meritocracia los clubes de una liga cada vez más plagada de inversores ajenos cuyo dinero procede de países de dudosa moralidad. El gobierno inglés incluso pretende crear una ley específica contra competiciones ilegales. No le preocupa, en cambio, que uno de sus clubes haya incumplido más de 115 reglas de control financiero en su liga. Para eso no crean leyes.

NASSER AL KHELAIFI QUE RECRIMINA A FLORENTINO QUE APAREZCA EN UN VÍDEO INSTITUCIONAL CON TODAS SUS CHAMPIONS DETRÁS. A NASSER HAY QUE RECORDARLE, PRIMERO QUIÉN ES EL REAL MADRID, Y SEGUNDO QUE ÉL TAMBIÉN APARECIÓ EN SU DECLARACIÓN CON TODAS LAS CHAMPIONS DE SU EQUIPO DETRÁS

Aunque, bueno, desde España tampoco se está para hablar muy alto, pues esta jornada hemos presenciado la oleada de pancartas con el absurdo y manido lema bajo la premisa de que esta nueva competición va a destruir las ligas nacionales después de guardar un mutismo absoluto ante la verdadera destrucción de la liga española al saberse corrompida durante más de 20 años. No hubo campañas de “Ganátelo en el campo” cuando se supo que el vicepresidente del CTA estuvo a sueldo de uno de los equipos de la liga, con todas las implicaciones y repercusiones deportivas y económicas que aquello tuvo sobre el resto de equipos. Se ve que la corrupción arbitral y el tráfico de influencias no son motivos de preocupación para las competiciones nacionales, pero sí una nueva competición que revitalice el formato y genere una mayor inyección de capital económico para el fútbol europeo.

Enríquez Negreira

Seguramente la Superliga no sea perfecta. Seguramente sea necesario darle una vuelta al formato o al acceso a la misma, en función de lo que vaya dictando la experiencia que dan los años. Pero resulta absurda la reacción tan furibunda plasmada por los clubes, estamentos como las ligas o UEFA e incluso periodistas como un Axel Torres que ayer perdió los nervios y la educación ante Bernd Reichart. Da miedo pensar en la que se ha montado porque se asemeja en demasía al clásico partido liguero del Real Madrid como el que se vio ayer, con un equipo realizando faltas a destajo, muchas veces sobrepasando la legalidad, con la aprobación de un juez que no se pone del lado del reglamento ni de la integridad de los jugadores, sino del que le digan desde arriba. La Superliga tiene un duro camino por delante, lleno de obstáculos, hipocresías e intereses. Cada uno puede opinar mejor o peor del formato, de la competición o del negocio, faltaría más. Pero pronúnciense con rigor, coherencia y sin faltar a la verdad. Hagan el esfuerzo de no prejuzgar sin saber. Hagan honor a su lema y dejen que la Superliga se gane en el campo lo que ya se ha ganado en los tribunales.