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En 2100 África tendrá 4.200 millones de habitantes. Europa, 500 millones

Las previsiones de este artículo se refieren al lejano…, nos parece ahora, año 2100. Pero las previsiones para el más cercano 2050, además de ser mucho más seguras, son igual de graves y angustiosas: se calcula que la población africana pase de sus actuales 1.200 millones de habitantes a más de 2.500 millones. Lógica consecuencia del hecho de que las tasas de fecundidad oscilan entre 2,5 y 3 hijos por mujer en el norte de África y entre 5 y 7 hijos por mujer en los países del sur del Sahel. Las consecuencias son evidentes.

Al principio era el Verbo, dice la Biblia. En cambio, en demografía, al principio son las cifras.

Veamos lo que las Naciones Unidas predicen para África en 2100.

1) Según los demógrafos de la ONU, en 2100 habrá 4.200 millones de africanos, frente a los 1.200 millones actuales. Esto supondría casi cuadruplicar la población actual. África se convertiría así en un gigante demográfico de proporciones colosales.

La mera África representaría entonces casi la mitad de la población mundial, el 45% para ser exactos. Pero lo que se ha de destacar es que su población sería casi nueve veces mayor que la de nuestra Europa, la cual se mantendría, al igual que hoy, en torno a los 500 millones de habitantes.

Según los demógrafos de la ONU, en 2100 habrá 4.200 millones de africanos, frente a los 1.200 millones actuales

Hay, en efecto, de qué interrogarse.

2) Porque detrás de las cifras brutas se encuentra su interpretación en términos geopolíticos.

Un vigía, como sabemos, es el marinero que se sitúa en lo alto de la cofa del barco y trata de ver qué obstáculos puede haber en el camino para evitar un desastre. Si el Titanic hubiera tenido un buen vigía, no se habría estrellado contra el iceberg.

Veamos, pues, qué significan las cifras que acabamos de citar en términos de:

 Crecimiento económico. ¿puede África crecer y alimentar a esta enorme población adicional en este siglo? Y si es así, ¿en qué condiciones? Pero no sólo alimentarlos, sino también alojarlos, cuidarlos, emplearlos, etc., etc.

♦ Seguridad. si el islam sigue extendiéndose en África, ¿no deberíamos temer la aparición de un islam radical susceptible de provocar terribles masacres a gran escala, como ya está haciendo Boko Haram en Nigeria?

Flujos migratorios hacia Europa. Si África no consigue alimentarse adecuadamente, ¿no se hincharán desmesuradamente los flujos migratorios hacia Europa, cuyos preludios estamos viendo ahora?
Ahora bien, una cosa es controlar más o menos los flujos del orden de decenas de miles al año, pero una cosa muy distinta es hacerlo cuando se trata de flujos de cientos de miles, o incluso de cientos de millones de candidatos a la emigración. Impulsados por la miseria y la desesperación, estos emigrantes llegarán a las puertas de Europa en busca de una vida mejor, de las tres eses de seguridad física, seguridad social y sustento. Esta afluencia va a provocar reacciones xenófobas muy violentas. Como siempre en demografía, todo es cuestión de cifras, números y volúmenes.

Tras años de ignorar el problema, los gobiernos y las instituciones europeas están entre la espada y la pared. Tendrán que elegir. Y todas las soluciones son difíciles, incluso dolorosas. La geopolítica no se puede gestionar con buenos sentimientos.

Por lo tanto, hay que evitar consolarse con palabras tranquilizadoras y mirar la realidad a la cara para buscar soluciones viables al problema africano antes de que se convierta en una maldición, cuando ya sea demasiado tarde para remediarlo. […] Tal es el grito de alarma que corresponde lanzar.

© Polémia

Yves-Marie Laulan es presidente del Instituto de Geopolítica de las Poblaciones

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