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02/23/2024

El doble martirio de san Valentín Berriochoa (1)

LOS MÁRTIRES DEL VIETNAM

El pasado viernes, 24 de noviembre, celebrábamos la memoria obligatoria para toda la Iglesia Católica de san Andrés Dung-Lac y 116 compañeros mártires.

El cristianismo en Vietnam llegó a principios del siglo XVI gracias al padre Alejandro Rhodes, un jesuita francés considerado como el Apóstol de la joven Iglesia asiática todavía dividida en las tres regiones de Tonkín, Annam y Cochinchina. Sin embargo, ya en 1645 fue expulsado y desde entonces y durante los siglos siguientes la situación para los cristianos del país fue siempre muy difícil debido a la sucesión de olas de persecución que se alternaban con breves períodos de paz.

De 1645 a 1886, se emitieron 53 edictos contra los cristianos en Vietnam, que llevaron a martirizar hasta 113.000 creyentes. Ante la firmeza de tantísimos mártires de la fe, la feroz monarquía vietnamita finalmente cedió a sus crueldades, contentándose con imponer sólo la dispersión y la confiscación de los bienes del creciente número de convertidos a la fe cristiana.

El primer grupo de 64 mártires fue beatificado por León XIII en 1900. San Pío X le siguió, beatificando a otros tres grupos, incluyendo a los dominicos: dos en 1906 y otro en 1909. Finalmente, Pío XII beatificó a un quinto grupo en 1951. Finalmente, con un decreto de 1986, la Iglesia unió todos estos grupos distintos en uno solo compuesto por 117 mártires -incluidos sacerdotes, religiosos y laicos- que fueron canonizados por san Juan Pablo II el 19 de junio de 1988.

A la cabeza de este numeroso grupo está san Andrés Dung-Lac, que es probablemente la figura más conocida. De estos 117: 96 son de nacionalidad vietnamita; 11 españoles pertenecientes a la Orden de Predicadores y 10 franceses de la Sociedad de Misiones Extranjeras de París.

SAN VALENTÍN BERRIOCHOA

Valentín nació el 14 de febrero de 1827 en Elorrio (Vizcaya). La foto de la izquierda es del Fondo Fotográfico Indalecio Ojanguren (Archivo General de Gipuzkoa). Se trata de la casa natal del santo en Elorrio.

Era de extraordinaria jovialidad, entereza y piedad. Estudió y se ordenó sacerdote en Logroño, no con pocas dificultades, puesto que su pueblo natal dependía de la diócesis de Calahorra. En 1851 se ordena sacerdote a los 24 años de edad. Para celebrar el acontecimiento él y su amigo Díaz de la Espada, de Bergara, de vuelta a sus casas, meriendan y bailan un aurresku en la fonda de Elgeta.

La vocación misionera se le hacía irresistible, pero debía atender a sus padres. Por eso, cuando él mismo tuvo la dicha de casar a su hermana Felipa llevando un matrimonio joven a la casa paterna, decidió ingresar en la orden dominica en 1853.

[Aquí podéis leer su vida tomada del padre Jacinto Mª Garrastachu, Martir de Cristo, Beato Fray Valentín de Berrio-Ochoa. Bilbao, 1953:

San Valentín de Berriochoa – Auñamendi Eusko Entziklopedia (eusko-ikaskuntza.eus)].

El decreto de Desamortización de Mendizábal, que suprimió todos los conventos de la Península, admitía algunas excepciones, entre las que figuraba el Colegio Misionero para Asia, de los Dominicos de Ocaña (Toledo). Por ello, pidió ser admitido en este convento.

Voy a hacerme santo para que haya uno en Vizcaya, fue la respuesta al amigo que le preguntaba adónde quería ir. Vistió el hábito de la Orden de Santo Domingo el 28 de diciembre de 1853 con otros catorce compañeros, e hizo su profesión religiosa con juramento de ir a las misiones de Oriente el 12 de diciembre de 1854. Su vida en el convento fue dechado de observancia y virtudes.

En profunda humildad escribía a sus padres:

Su hijo está hecho un frailecito con su hábito blanco. Aquí me encuentro entre hombres santos que día y noche están alabando a Dios y, a veces, se levantan a media noche a cantar Maitines, haciendo el oficio de ángeles.

Partió a Oriente el 28 de diciembre de 1856, y llegó a Manila el mes de junio del año siguiente. Pero, enseguida, fue nombrado obispo de Centuria, para suceder al asturiano Melchor García Sampedro (que fue despedazado públicamente el 28 de julio de 1858). El 21 de noviembre de 1861 recibía la palma del martirio en la villa de Hai-duong, en compañía del obispo Jerónimo Hermosilla y del padre Pedro Almató Ribera.

“Llegados al lugar del suplicio -dice un testigo ocular-, los mandarines descorrieron los cerrojos de las jaulas. Salieron los mártires de sus respectivas jaulas. Se postraron en tierra. Oraron larga y fervorosamente. Los amarraron fuerte y muy dolorosamente a tres estacas, y dada la señal al son de trompetas, rodaron por el suelo las víctimas”. Era la mañana del 1 de noviembre de 1861.

El dominico fray Máximo Rebollo también nos ofrece esta biografía:

San Valentín de Berrio-Ochoa y de Aristi | Real Academia de la Historia (rah.es)

Se conservan veinte cartas escritas entre los años 1845 y 1859. De las veinte cartas conservadas, dieciocho están dirigidas a su madre, una a sus padres y otra a una monja vasca a la que conoció en Ocaña.

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Publicado en el blog Victor in vinculis