Cuando un amigo se va

El don era de Dios, pero las manos las puso Fr. Carlos. Imborrable en aquella homilía lo que nos dijo a los ordenandos: que se note vuestro sacerdocio en todos vuestros costados, aunque sea vuestro ministerio como dice el cantar sevillano: El amor es invisible como la cara del viento, que no se ve ni se toca, pero te quema por dentro. Sea así vuestra entrega, nos dijo. Quedamos boquiabiertos, deseosos de la gracia de ese viento en el alma.

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