Buenos deseos / por Antolín Castro

 Que los buenos deseos se hagan, con fe y constancia, realidad: Feliz Navidad

En lo taurino ya no deseamos, sino que exigimos muchas cosas. Queremos, deseamos, exigimos, que el toro vuelva a ser el eje de la Fiesta, que su integridad deje de estar en duda. Que los toreros, lo deseamos igualmente, acepten y asuman la responsabilidad de su profesión, que no es otra que respetar a su oponente y de esa manera no jugar con tantas ventajas. Asumir riesgos ha de ser en plenitud, sin buscar atajos.
Buenos deseos

Madrid, 20 Diciembre 2021
Estas son las fechas donde más veces aparece este tipo de frase: Buenos deseos.
Seguro que es una frase que se ajusta a la realidad de los deseos de todos los que la decimos, pero tras de ella suele esconderse mucha incapacidad para que pueda llevarse a cabo.
Deseos tenemos todos. Yo mismo, deseo para todos los lectores todo lo mejor en esta Navidad y en el Año Nuevo, pero tengo pocas herramientas para hacer posible los deseos de cada uno. Es decir, queremos ¿pero sabemos o podemos?
Lo que sí puedo, desde mi posición, individual y como escritor de esta columna, es hacer todo lo posible por seguir ofreciendo todo lo mejor en mi oferta de opinión, fiel a la independencia que anima siempre mi pluma. Que no quepa la menor duda de que así será, seguiré luchando por la integridad del toro y la autenticidad del toreo, ese es mi norte y mi guía.
Si esos son también los deseos de nuestros lectores, y creemos que es así, se cumplirán los buenos deseos proclamados en el próximo 2022. No debemos renunciar a nuestros principios y compromisos. Seguiremos luchando por ellos.
En todo lo demás, queda lejos de nuestra mano el poder complacer, aunque también deseamos que todo sea bueno, desde la salud al dinero, desde el trabajo a la paz social y mundial. Todo eso está incluido en nuestros buenos deseos para todos.
En lo taurino ya no deseamos, sino que exigimos muchas cosas. Queremos, deseamos, exigimos, que el toro vuelva a ser el eje de la Fiesta, que su integridad deje de estar en duda. Que los toreros, lo deseamos igualmente, acepten y asuman la responsabilidad de su profesión, que no es otra que respetar a su oponente y de esa manera no jugar con tantas ventajas. Asumir riesgos ha de ser en plenitud, sin buscar atajos.
Que las empresas sean justas, lo deseamos, lo exigimos. No puede ser que un grupo de privilegiados sean siempre los que figuren en todos los carteles, muchas veces con méritos por debajo de los de otros compañeros. Pero, sobre todo, deseamos se conviertan en los primeros defensores de sus clientes, los aficionados. No son los toreros sus clientes, deberían saberlo, siendo a ellos a los que suelen defender.
Que las autoridades, deseamos, exigimos, se pongan las pilas y exijan cuanto imponen los distintos reglamentos.
Deseamos que todos aportemos el rigor y la exigencia que debe tener el toreo, dejando a un lado ese conformismo que está instalado en los tendidos, ya sean de España o de América. Solo desde Francia parece notarse cierta inquietud de sus aficionados.
Deseamos todo lo mejor, pero en muchas cosas algo debemos hacer cada uno de nosotros para que los deseos se puedan hacer realidad.
Yo, personalmente y de corazón, les traslado mis mejores deseos para esta Navidad… y siempre.
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